El vivero
Se realiza una selección de las plantas que presenten todas las características fenotípicas buscadas, de las cuales se van a obtener las semillas para la reproducción. Estas semillas son sembradas en cajones denominados almácigos con tierra fertilizada con abonos naturales. Una vez germinadas las semillas comenzarán a emerger las plántulas, las cuales son controladas sanitariamente durante toda su etapa de crecimiento. Comenzando aquí una rigurosa selección a cargo de personal especializado, asegurándonos de lograr una plantación uniforme con alta productividad y excelente calidad.
Una vez que éstas plántulas hayan alcanzado cierta altura y grosor en su tallo, cuidadosamente serán llevadas a macetas individuales en el cual se encuentra un sustrato rico en nutrientes, de modo que se le brinde al plantín condiciones aptas para un rápido crecimiento. Este plantín es derivado a otro sector del vivero para comenzar su etapa de rusticidad, que consiste en adaptar a ésta planta a las condiciones imperantes del medio ambiente en el que se desarrollará.
Para conseguir el pleno éxito las instalaciones presentan sistemas de riego por microaspersores encargados de la distribución uniforme del agua en el almácigo y los plantines, como también un telar plástico o media sombra, con macroporos para que no haya incidencia directa del sol sobre los plantines de corta edad, evitando daños epidérmicos que faciliten la entrada de agentes patógenos y excesiva transpiración del vegetal. Todas las técnicas de cuidado en la sanidad del vegetal son realizadas por personal altamente experto, el cual examina cada planta en forma individual para asegurar de esta manera sus perfectas condiciones sanitarias.
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